domingo, 6 de noviembre de 2011

El lenguaje de Carpentier y el de Borges


Mientras que en el caso de Carpentier, la narrativa contemporánea aborda la problemática de lo real maravilloso, en el caso de Borges, su personalidad artística se respalda no sólo en una temática novedosa, sino también en una técnica y en un estilo literario propio, de procedencia libresca.



Alejo Carpentier, escritor cubano, usa como técnica narrativa la de nombrar ciudades existentes pero al mismo tiempo creadas por él para la literatura. Creo que esta técnica tiene su asidero en el hecho que en la literatura latinoamericana anterior estuvo prácticamente ausente, pero también para enfatizar nuestra literatura tomando en cuenta que en el pasado era caracterizada como carente de un estilo propio.
 
Entre los temas usuales en la literatura de Carpentier podemos encontrar: el abandono, la modernización en algunas ciudades tradicionales, el personaje anónimo, solitario y  oprimido, la marginación, y finalmente temas como los excesos de los gobiernos. En mi punto de vista, Carpentier enfatiza estos temas en sus historias para expresar la realidad que se vivía a través de una nueva concepción del lenguaje. Tengo que recalcar que considero imposible enumerar todos los rasgos del lenguaje de Carpentier, no obstante, hay una serie de elementos que se repiten en sus obras literarias como el factor que los hechos narrados en sus historias no siguen un orden temporal, convirtiéndose en un quiebre de la cronología narrativa; la multiplicidad de espacios; el narrador protagonista; la incorporación de lo fantástico, y otros.

Por otro lado, Jorge Luis Borges, con su lenguaje, propone un cambio de actitud respecto del modelo de lector y de su literatura. En su lenguaje, muy a menudo podemos encontrar los siguientes elementos: la presencia de elementos humorísticos e irónicos que establecen una relación particular con el lector; la ironía; la preocupación literaria por la relación entre el artista, la obra de arte y el público; el juego; la renovación temática y lingüística, y otros.

Finalmente, considero que Jorge Luis Borges y Alejo Carpentier, como narradores en la época del Boom, experimentaron con formas y técnicas tendentes a una mayor abstracción y al simbolismo para encontrar un lenguaje y una estructura que se adecuaran a los cambios ocurridos durante el siglo XX. Es en virtud de esta situación que estos escritores crearon una nueva forma de expresión que les permitió plasmar en sus obras las realidades de su tiempo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Lenguaje que utiliza Borges en El jardín de senderos que se bifurcan.



“Cuando empecé a ver ya empecé a dejar de ver”. Borges, nacido en Buenos Aires (1899 - Ginebra, Suiza, 1986) era un escritor, que a pesar de haber perdido la visión, no perdió su pasión por escribir cuentos.


El Jardín de senderos que se bifurcan es un cuento corto pero de bastante contenido. Borges introduce varios elementos entre líneas que deben ser detectados con detenimiento en la lectura y posterior comprensión. Mediante esta técnica, Borges se convierte en un autor implícito que da mucho trabajo al lector y presupone que éste último sea implícito también. Como autor implícito, Borges introduce elementos como el tiempo y el espionaje; por el primero, Borges propone la idea de poder vivir varias opciones en el cuento; y en lo que respecta al tema del espionaje, el autor implícito propone una idea de cuento de espionaje en un lenguaje entre líneas, es decir que si se lee con detenimiento es posible percibir esta idea. En lo que respecta al lector implícito, el autor busca que el lector detecte pistas en el contenido de la novela y que éstas se encuentren buscando el vocabulario escogido por el autor.

Como ejemplo de lo anteriormente explicado, el título del cuento “El jardín de senderos que se bifurcan” transmite una idea general al lector ya que el autor no precisa ni al principio ni al final del cuento cuales son los senderos que se bifurcan. Así, si la incógnita fuera resuelta, seguramente el título del cuento sería “el jardín de LOS senderos que se bifurcan”.  
  
Adicionalmente, Borges evidentemente usa la ironía, el humor y el juego en su cuento de la siguiente manera. 

En cuanto a la Ironía: tomando en cuenta que en el primer párrafo el autor se refiere a datos reales como a una guerra que si existe, en la frase "las lluvias torrenciales provocaron esta demora - nada significativa, por cierto" Borges en realidad está utilizando la ironía para decir que las lluvias en realidad causaron una demora muy significativa. 

En cuanto al humor: en el cuento Borges dice "yo quería probarle que un amarillo podía salvar a sus ejércitos", es a mi criterio, una forma de usar el humor para referirse a los chinos como "amarillos" y demostrarles a los alemanes que los chinos si pueden salvar a sus ejércitos y son igual de capaces que los alemanes.  

Finalmente, respecto del juego que Borges emplea en sus cuentos; este elemento es bastante interesante en este cuento. Por ejemplo, el autor utiliza la anticipación como factor de juego. En el segundo párrafo dice "ahora que mi garganta anhela la cuerda", frase que no se entiende sino hasta finalizar el cuento porque es completada en el último párrafo cuando dice "he sido condenado a la horca". Así, Borges hace una interesante alusión al principio del cuento sobre algo que aún no ha sucedido, en primera instancia no se entiende pero al final del cuento toma sentido. 

domingo, 30 de octubre de 2011

DILES QUE NO ME MATEN, Juan Ruflo



Diles que no me maten es un cuento del escritor Juan Ruflo que nació en Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1917, fue un escritor mexicano, perteneciente a la generación del 52, y así, entre 1926-1929 fue testigo presencial de varios episodios de la rebelión cristera. Entonces, quién mejor que él para plasmar la vida de la gente de pueblo mediante cuentos regionalistas de mucho contenido. 

Diles que no me maten es una historia es sencilla pero de mucho contenido que está vigente hasta nuestros días. Podría decir que esta historia se encuadra en un género épico-narrativo en tercera persona limitada y el esquema estructural que usa el autor es convergente. Para situar al lector en la historia, el autor usa episodios de diálogo. El enfoque principal del cuento tiene lugar cuando se genera un pleito entre dos personas de un pueblo por obtener tierras fértiles durante una extensa sequía, pleitos tan comunes de la gente de estas poblaciones que podrían tener lugar en nuestros tiempos.

El autor cuenta la historia por medio de narración, pero ¿qué ocurre en la historia? Justino, un hombre que viví en un pueblo en época de escasez no tenía como alimentar a sus animales motivo por el cual pidió a su vecino y compadre Guadalupe “don Lupe” que le deje alimentarse a sus animales con sus pastizales a lo que don Lupe contesto negativamente. El tiempo transcurría y los animales parecían estar cerca de la muerte por falta de alimento, es así, que Justino abrió la reja que divide los terrenos suyo y de su compadre y dejo pasar a los animales para que se alimenten. Al otro día, don Lupe cerró nuevamente la reja y en la noche Justino volvió a abrirla para que sus animales se alimenten. Don Lupe mata un novillo de Justino y éste, al ver que su compadre no le ayuda a alimentar a sus animales en medio de tanta sequia y tiene tan brusca respuesta, decide matarlo, y años después el hijo de su compadre difunto lo busca para vengar la muerte de su padre. 

Claramente la historia narrada por el autor es una forma de plasmar la realidad que se vive hasta la actualidad en muchos pueblos y los alcances de los pueblerinos frente a momentos de desesperación como una sequía. Frente a esta historia, el autor me hace cuestionar cómo pueden ser tan amigos estos dos hombres y hasta compadres, si a uno lo consume su egoísmo y al otro la envidia.

Finalmente, Justino es juzgado por el hijo de don Lupe quien solicita que Justino sufra las consecuencias la muerte de su padre. Frente a esto, Justino invocando piedad pide que no le maten, porque a ha sufrido mucho todos esos años tratando de esconderse y haciendo entender a la gente el motivo de la decisión de matar a Don Lupe.

sábado, 29 de octubre de 2011

El impulso que el Boom Latinoamericano le dio a la literatura.


Hay varios criterios de eruditos que se refieren al Boom como un hecho existente, y otros que niegan su existencia. No obstante, me parece importante señalar que encuentro la trascendencia de este desenvolvimiento  literario en el hecho que fue plasmado como resultado de la búsqueda y éxito de la independencia cuando en realidad Latinoamérica no contaba con una identidad definida.  

En este sentido, comparto estrictamente el criterio de Carlos Fuentes manifestado en La Nueva Novela Hispanoamericana, por medio del cual manifiesta que la novela latinoamericana surgió como la crónica inmediata de evidencia en países sometidos a la oscilación pendular entre la dictadura y la anarquía, países en los cuales la única constante ha sido la explotación y la evidente des provisión de canales democráticos  de expresión. En esta realidad, carente de verdadera información, el novelista individual se vio compelido a encarnar simultáneamente el papel de legislador, reportero, revolucionario y pensador[1].

Es en virtud de lo anteriormente mencionado que surge la nueva novela con características populistas, en la cual los protagonistas son los propios escritores, pero su novela no les cambia la realidad, porque esta realidad los sitúa en la misma historia y rechaza la realidad que desean y anhelan. 

Si nos remontamos a la época quizá entendamos que el único medio de defensa, de expresión y de esperanza al que se remitieron los grandes de la nueva novela, a causa de la represión que vivían muchos pueblos latinoamericanos, era el darle un nuevo rumbo a la literatura y plasmando a través de la pluma y el papel la dura realidad para dejar constancia de los atropellos en los que incurrían los mandatarios invocando soberanía e independencia.


[1] Fuentes, Carlos. La Nueva Novela. Editorial Joaquín Mortiz S.A., México, pág. 11.

La Revolución Cubana y el Boom, los íconos de América Latina en los sesentas.



Sin duda alguna, en los años sesenta, América Latina se hizo visible en el plano internacional por dos factores que cambiaron el rumbo de aquel entonces; la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro, y el Boom Latinoamericano que surgió como un “accidente histórico” encabezado por Vargas Llosa (quien lo define así), Cortázar, Fuentes y García Márquez; sin olvidar la nueva generación en la que encontramos a Borges, Carpentier, Vallejo y Neruda a criterio de Gerald Martin. 

El Boom latinoamericano, por su parte y como ícono que caracteriza a América Latina, goza de una extraña  existencia polémica que no cuadra en las verdaderas controversiales porque nadie quiere atribuirle su definición, solo queda constancia de rumores y escaramuzas impulsadas por detractores de los regímenes de turno en los países de Latinoamérica; así, la historia los presenta como detractores aterrados ante la amenaza de ser excluidos de la lista de honor que contenía los nombres dignos de figurar como los precursores de la nueva novela, así es como se inventó el Boom para José Donoso[1].  A pesar de haber sido catalogado como ficticio, es innegable el hecho que por circunstancias histórico-culturales este fenómeno ha recibido atención internacional y de una u otra forma, se ha logrado transmitir el mensaje que la nueva novela pretendía desperdigar al mundo: la realidad de Latinoamérica. 


  

El Boom Latinoamericano, real o ficticio, valioso o negligible, es una creación de la histeria, de la envidia y de la paranoia (DONOSO); y toma tal presencia que los portadores de esta literatura por primera vez fueron partícipes de la publicación de sus novelas a nivel internacional. El boom se propaga, según explica Gerald Martin[2], en la clase media a quien los escritores representaban de muchas maneras. Así, el mundo enfocó su atención en la nueva literatura que surge en Latinoamérica en los años sesenta que representa, según un sector doctrinario, una ficción de la imagen que vivían tanto los escritores como el pueblo al que personificaban, y según el sector contrario, una canalización de vivencias humanistas y socio-culturales a través de la literatura.


[1] Donoso, José. Historia Personal del Boom. Editorial Santillana,  Chile, Pág. 15.
[2] Martin, Gerald. Boom, Yes; “New” Novel, No: Further Reflections on the Optical Illutions of the 1960s in Latin America.